Quien tiene un gato, tiene un tesoro

 

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¿Sabías que el gato tiene, no uno, sino hasta tres días dedicados a él? Algunos lo celebran el 20 de febrero, otros el 29 de octubre y otros el día de hoy, 8 de agosto. Por eso, y porque estos animalitos nos vuelven locos todos los días del año, hoy dedicamos un post a los datos más curiosos sobre nuestros ‘amigatos’.

1. Los gatos ayudan a prevenir infartos

Desde luego, los gatos (y otros animales de compañía) nos brindan un cariño, una protección y unas risas que pocas cosas nos pueden aportar. Pero es que, además, un estudio ha demostrado que estas mascotas también pueden ayudarnos a mejorar nuestra salud. Según un estudio realizado por la Universidad de Minnesota, “un gato en el hogar ayuda a proteger el corazón de su dueño y a reducir en casi un tercio el riesgo de que sufra un ataque cardíaco, en comparación con quienes no tienen felinos”.

2. Duermen entre 16 y 18 horas diarias

Las personas que tienen gatos saben que son unos dormilones excepcionales. Un gato adulto puede dormir hasta 18 horas, repartidas en pequeñas cabezadas a lo largo del día. Eso sí: siempre están alerta, incluso cuando se encuentran en la fase más profunda del sueño. Otra curiosidad es que los gatos siempre intentan dormir con el lomo apoyado contra alguna superficie: esto lo hacen para evitar que algún enemigo pueda atacarles por la espalda mientras descansan.

 

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3. El chocolate es tóxico para ellos

Los gatos, y nuestras demás mascotas, no son como nosotros: necesitan sus propios cuidados y sus propios alimentos. Por eso, no es recomendable dar comida casera a los animales, pero en el caso de los gatos, hay un alimento que siempre debemos evitar, aunque para nosotros pueda ser delicioso: el chocolate. Este alimento contiene teobromina, una sustancia que el metabolismo de los gatos no puede eliminar, acumulándose en su organismo y pudiendo ocasionar graves problemas en su salud, desde vómitos y diarrea hasta incluso la muerte por ataque cardíaco.

4. Odian el olor de los cítricos, las cebollas y el vinagre

Siguiendo con los alimentos, hay otros que, si bien en un principio no son necesariamente peligrosos, nuestros felinos no pueden tolerar su olor. Es el caso de naranjas, limones, plátanos, cebollas o vinagre, entre otros. El olfato de un gato es 14 veces más potente que el nuestro, por lo que perciben los olores de forma mucho más intensa. De todas formas, esto no es una regla universal: habrá gatos que toleren estos olores y otros que, simplemente, no los soporten.

5. Se vuelven intolerantes a la lactosa cuando crecen

Otro alimento que, a veces, no pueden tolerar en absoluto: la leche. Concretamente, el azúcar de la leche (lactosa), a la que se pueden volver completamente intolerantes. Ni los gatos ni los perros tienen las enzimas necesarias para descomponer adecuadamente el azúcar de la leche de vaca. Si las enzimas adecuadas no están presentes, la lactosa no será digerida, y fermentará en el intestino, causándole diarrea y problemas estomacales, sobre todo a partir de los tres meses de edad. Si tenemos que alimentar a gatitos, recordemos que la leche de vaca no sirve para cubrir sus necesidades.

6. Son capaces de ‘saborear’ los olores

A menudo, y los dueños de gatos sabrán de lo que hablamos, los felinos se quedan con la boca abierta mirando hacia la nada, como si hubieran quedado hipnotizados por algo, con una expresión bobalicona. Esta expresión, que tanta gracia nos hace (hay varios vídeos triunfando en Youtube), no es lo que parece: cuando veas a tu gato hacer este gesto, significa que está olfateando algo a través de la boca. Esto es posible gracias al órgano vomeronasal, también conocido como órgano de Jacobson, situado sobre el paladar y que hace que el animal retenga las partículas del aire en la lengua.

 

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7. Los antiguos egipcios les guardaban luto

De sobra es conocido la fascinación y adoración que despertaban nuestros ‘amigatos’ en el antiguo Egipto, tanto que eran considerados dioses. Cuando el gato de una familia moría, era tal la pena, que los habitantes del hogar se afeitaban las cejas en señal de duelo, y las dejaban así hasta que volvían a crecer. Además, algunos gatos (los que pertenecían a familias con más recursos) eran embalsamados y momificados, como prueban las más de 300.000 momias de gato encontradas en Tell Basta (Bubastis).

8. Solo maúllan para comunicarse con los humanos

Los gatos no maúllan a otros gatos. El sonido más reconocible que emiten los felinos tiene solo un receptor: el oído humano. Según un estudio sobre la vida felina, se ha descubierto que los gatos solo maúllan a sus dueños cuando requieren atención, comida o cuidados, es decir, es un sonido creado específicamente para comunicarse con nosotros. Sin duda, los comportamientos de estos animales resultan fascinantes.

9. Se sienten más atraídos por personas que le prestan poca atención

Los dueños de gatos a veces llegan a sentirse frustrados: los colman de mimos y atenciones, mientras que ellos se arriman a ese amigo o miembro de la familia que menos caso les hace. Un artículo de la revista Slate explicó este comportamiento: las personas a las que no le gustan los gatos, tratan de evadir su mirada y no acercarse a ellos, a no ser que sea el gato quien se acerque. El animal interpreta esto como algo no amenazante, por lo que siente curiosidad ante las personas que no corren a su lado para agasajarlos constantemente.

 

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10. No se reconocen en el espejo

Por último, también tenemos la respuesta para esos dueños que ponen a sus gatos frente a un espejo y este no muestra el mínimo interés. Es muy simple: el espejo no transmite ningún olor, un elemento esencial para que el felino reaccione frente a él como ante otro ser vivo.

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